Catolicismo vs Protestantismo: “Por sus frutos los conoceréis” - Periodista Digital (2023)

Más información

Meritxell Batet abre la puerta a Bildu y ERC para destruir al CNI

Ayuso: los 10 'mandamientos' de la lideresa que tiene fritos a Sánchez y sus compinches

Siempre se ha dicho -y no sin razón- que del mismo modo que en los países de tradición protestante se ha considerado el trabajo como una bendición divina, en los países de tradición católica el trabajo siempre se ha contemplado como una maldición bíblica. Y lo que es innegable es que el desarrollo económico y tecnológico en las naciones de impronta protestante, ha sido mucho mayor que en aquellos otros en donde el catolicismo ha predominado cultural y sociológicamente.

La obra de Max Weber, “LA ÉTICA PROTESTANTE Y EL ESPÍRITU DE CAPITALISMO (Die protestantische Ethik und der ‘Geist’ des Kapitalismus, 1904-1905)”, pretendió demostrar la ecuación: ´protestantismo = capital´; ´catolicismo = pobreza´. Sin embargo y como contrapunto, el filósofo español José Luis Abellán justificó la pobreza católica como una nota de superioridad moral del catolicismo sobre el protestantismo capitalista y materialista, restando importancia a ´pecados´ como la mentira, la envidia, y la pereza.

EL CRIMINAL RACISMO PROTESTANTE.

Cuatrocientos años antes de que Hitler publicara su “Mein Kampf”, Martin Lutero publicó su libro “SOBRE LOS JUDÍOS Y SUS MENTIRAS” («Von den Judenundihren Lügen»). Un libro que recoge una serie de recomendaciones de Lutero, a modo de hoja de ruta, para tratar ´EL PROBLEMA JUDÍO´. Cuatrocientos años después de su publicación en Alemania -la tierra de Lutero- se pone en marcha la llamada “LA SOLUCIÓN FINAL” de Hitler, que culminó en el Holocausto.

Del Ku Klux Klan, la ´supremacía blanca´ y sus canallas andanzas, ya ni hablo. Cualquier parecido con los devotos penitentes de la Semana Santa Española, es pura casualidad.

DESARROLLO ECONÓMICO Y MORALIDAD.

Ahora alguien me podría contestar que el desarrollo económico no tiene nada que ver con el nivel de moralidad y ética de un pueblo.

Efectivamente, nada tiene que ver, pero sin embargo también en este punto el puritanismo protestante parece llevar ventaja. Así, mientras la mentira es uno de los peores pecados para los protestantes, para los católicos el arte de pinocho tan sólo es un desliz insignificante, hasta el punto que un mentiroso compulsivo puede llegar a las más altas esferas del Estado.

En los países anglosajones, cuando un cargo público es pillado mintiendo, se le ha acabado su carrera. Por el contrario, en los países de tradición católica, cuando un político miente no pasa nada; y no sólo no dimite, sino que en las siguientes elecciones, posiblemente vuelva a salir elegido, al prometer -sin pudor- que le va a dar al pueblo muchas más cosas de las que ´cándidamente´ ofrece su contrincante electoral.

LOS EXÁMENES ORALES EN EL DESPACHO OVAL.

Otro tanto sucede con los escándalos sexuales. Mientras en los países anglosajones el autor de los hechos queda muerto -políticamente hablando-, en los países de tradición católica la gente mira al político crápula con cierta admiración -cuando no, con envidia- y dice: ¡Qué macho! o ¡Lui è un grande cavaliere!

El ´quid´ de la cuestión para poder comprender esa laxitud moral, existente en los países de tradición católica, que transmuta -sin vergüenza- los pecados en faltas y las faltas en chiste, podría estar en el hecho de que los católicos tratan sus pecados y suciedades a través de un intermediario, el sacerdote, que tiene el poder –según la doctrina católica– para perdonar en el nombre de Dios nuestras inmundicias diarias. Hagamos lo que hagamos, allí estará el cura esperándonos en el confesionario para darnos la absolución, y además gratis.

EL ´MANTRA´ DE LA CORRUPCIÓN ENDÉMICA VINCULADA AL CATOLICISMO.

Para desmontar ese tópico, nada mejor que recurrir a bibliotecas y archivos, donde se demuestra documentalmente que bajo la Hispanidad hubo tolerancia ´0 ´ con la corrupción. Veamos algunos casos, a modo de ejemplo:

“La administración de los reinos de ultramar estuvo sometida desde el principio a sistemas cruzados de control y a contrapesos de poder que dificultaban la corrupción y la ineficacia. Uno de estos procedimientos era el juicio de residencia, un proceso judicial característico del derecho castellano e indiano. Cuando un funcionario público de cualquier categoría, desde virrey a alguacil, terminaba su tiempo de servicio era automáticamente sometido a un juicio durante el cual se escuchaban todas las acusaciones que cualquiera pudiera presentar contra él por haber desempeñado de manera deshonesta o ineficaz su cometido. Se analizaban tanto la honradez en el trabajo como la consecución de objetivos, esto es, que el representante de la Administración había hecho aquello para lo que se le nombró. El juicio de residencia podía durar varios meses y el responsable público no podía abandonar la ciudad en que había estado ejerciendo sus funciones hasta haber sido absuelto. De ahí el nombre, juicio de residencia. Una parte de su salario se le retenía para garantizar que pagaría la multa en caso de condena. El juicio era sumario y público, aunque una parte de la instrucción era secreta al objeto de proteger a los testigos o acusadores de hombres que tenían mucho poder. No se olvide que virreyes, oidores, corregidores, alcaldes y jueces debían pasar estos juicios. Una vez absuelto, el funcionario o cargo podía seguir progresando en el ´cursus honorum´ de la Administración imperial, pero si era condenado por errores o ilegalidades se le sancionaba con una multa, un destino inferior, e incluso cárcel o la prohibición de tener un cargo público de por vida. El juicio de residencia era un acontecimiento público que se pregonaba a los cuatro vientos por los alguaciles para que toda la comunidad participase”. (María Elvira Roca Barea, Imperiofobia y Leyenda Negra, Ed. Siruela, Madrid, 2016, Part. II, cap. 7)

“Cuenta Solórzano Pereira (1575-1655) en su De Indiarum Iure que un oidor del Perú que abandonó su puesto un día antes de que se cumpliera la residencia, por no perder el barco, y a pesar de que había sido declarado inocente, fue obligado por el Consejo de Indias a regresar a Lima, pagando el viaje a sus expensas, para rendir el día de servicio que le faltaba”. (María Elvira Roca Barea, Imperiofobia y Leyenda Negra, Ed. Siruela, Madrid, 2016, Part. II, cap. 7)

“Los juicios de residencia existieron hasta que fueron derogados por las Cortes de Cádiz en 1812, y es muy significativo que fueran los liberales los que promovieran la eliminación de la que había sido herramienta poderosa y eficaz contra la corrupción y los abusos durante siglos”. (María Elvira Roca Barea, Imperiofobia y Leyenda Negra, Ed. Siruela, Madrid, 2016, Part. II, cap. 7)

LA TEOLOGÍA DE LA JUERGA.

El negocio consistirá en echarle cara al asunto y jugar el papel de ´el hijo pródigo´, o el de ´la oveja perdida´, el mayor tiempo posible. Es decir, correrse las grandes juergas y vivir la vida placenteramente, ya que -al final de la película- Dios Padre nos va a perdonar y a recibir con los brazos abiertos, mientras que a todos aquellos que han llevado una vida de austeridad y sacrificio, se les va a quedar cara de gilipollas cuando nos vean tomando el aperitivo en el ´lounge´ del Paraíso.

LA SOBERBIA PROTESTANTE.

Los p rotestantes, por el contrario, no creen en el Sacramento de la Penitencia [confesión], sino que negocian directamente con Dios el perdón de sus pecados. Obviamente, esto hace que miren por encima del hombro al resto de los humanos, especialmente a los católicos, al no tener éstos el nivel suficiente como para poder hablar ´directamente´ con El Supremo, teniéndose que conformar con negociar con un intermediario, no siempre ejemplar.

LA PREDESTINACIÓN DEL DESGRACIADO.

Este trato privilegiado de los protestantes con Dios, provoca unas fuertes inercias hacia un puritanismo de cara a la galería, que acaba derivando en una sociedad que regolfa fariseísmo por todos los poros de su piel. Entonces nos encontramos con paradojas tales como que se criminalice la mentira, el alcohol y el sexo, al tiempo que -como en el caso del protestantismo calvinista- se deja al pobre y al necesitado a su suerte, porque Dios así lo ha querido [predestinación].

La predestinación no solo fue creída por Calvino, sino también por Martín Lutero y Zwinglio, así como por los principales teólogos protestantes de la primera época de la Reforma.

FARISEÍSMO EN VENA.

Este puritanismo es el que acaba rigiendo los usos y costumbres de aquellas sociedades marcadas por la tradición protestante. Así, todo aquel que quiera ascender en el escalafón social o político, debe de llevar públicamente una vida iluminada por un deshumanizado -e irreal- halo de santidad, cuál sepulcro blanqueado. ¡Caifás for President!

Tal vez el fallo del protestantismo estriba en su endiosamiento y desprecio hacia el resto de los mortales. Por el contrario, en los países de tradición católica existen virtudes tales como el sentido de la familia, el respeto hacia los mayores, la solidaridad y la generosidad hacia los más desfavorecidos, y sobre todo la alegría de vivir. Somos más cigarras que hormigas…; por lo menos hasta la llegada de la Agenda 2030.

Top Articles
Latest Posts
Article information

Author: Zonia Mosciski DO

Last Updated: 01/28/2023

Views: 5771

Rating: 4 / 5 (71 voted)

Reviews: 94% of readers found this page helpful

Author information

Name: Zonia Mosciski DO

Birthday: 1996-05-16

Address: Suite 228 919 Deana Ford, Lake Meridithberg, NE 60017-4257

Phone: +2613987384138

Job: Chief Retail Officer

Hobby: Tai chi, Dowsing, Poi, Letterboxing, Watching movies, Video gaming, Singing

Introduction: My name is Zonia Mosciski DO, I am a enchanting, joyous, lovely, successful, hilarious, tender, outstanding person who loves writing and wants to share my knowledge and understanding with you.